del gobierno interino de Roberto Micheletti y del presidente depuesto Manuel Zelaya.
del pasado 28 de junio en el que se expulsó a Zelaya del país
"hubo pocas señales de movimiento de los dos campos en Honduras"
con las elecciones presidenciales fijadas para finales de noviembre, el tiempo se acaba para ambas partes".
la posición intransigente de Micheletti es más bien una táctica para el público interno hondureño.
Hubo un tono positivo en las reuniones (…) por primera vez, ha habido un encuentro mediado por los ministros de la OEA, entre las dos partes. Y creo que eso es importante".
Si Washington estuviera en disposición de presionar aún más, podrían esperarse mayores concesiones de parte del gobierno interino.