En una red social basada en la transparencia, en la identidad virtual y las relaciones, hay poco lugar para el prejuicio, para la leyenda negra sobre nuestro cine y para la polarización política. Al menos, no sin un buen debate, sin una buena pelea virtual. En esos casos, muchas veces sucede como con aquel pesado que nos caía pésimo hasta que le conocimos y descubrimos otra persona.