prohíbe que sean publicados los supuestos mensajes y los comentarios a los mismos, así como el uso público de oraciones propuestas por las «apariciones». Igualmente niega que se pueda llamar santuario, ni siquiera privadamente, a la iglesia parroquial. El obispo ordena que los sacerdotes extranjeros no den conferencias ni retiros sin un permiso expreso y además les exige un «celebret» de sus respectivas diócesis u órdenes religiosas para poder celebrar misa en Medjugorge