This link has been bookmarked by 1 people . It was first bookmarked on 29 Mar 2007, by Marco Díaz Calleja.
Para el pueblo
En el lado oculto de la luna estaban los rincones para los de abajo. Cantinas, pulquerías, tinacales y centros de salud para el pueblo, crecieron como hongos en la periferia de la ciudad y en el centro.
La Chiripa lucía en sus anaqueles y barras de madera y concreto todo lo que el bebedor de pulque, neutle y curados debía saber y usar. Tornillos (vasos delgados labrados en forma de rosca para un medio litro), cacarizas (jarras de cristal de un litro), chivatos (tarros de un cuarto de litro), catrinas (jarras lisas para un litro), jícaras (de un litro, medio y un cuarto de litro), violas (jarras largas de medio litro), tripas (vasos altos y delgados de medio litro).
Los intelectuales -en especial los izquierdosos- tenían su templo del saber beber: La Rosita, pulquería ubicada en Coyoacán, en Londres y Aguayo.
En 1943 Frida Kahlo era maestra de pintura en la escuela La Esmeralda. La Rosita era administrada por un amigo suyo, quien accedió a que los alumnos de Frida plasmaran en la fachada un mural.
Antes de hacerlo, cubrieron con pulque la fachada a manera de experimento y para que el mural fuera aún más especial. Los rostros de Diego Rivera, de Frida, de la poetisa Pita Amor, Salvador Novo y Carlos Pellicer quedaron en un fresco que duró poco tiempo sobre el yeso de la pulcata.
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