Escuchar a Mozart. No es el único, pero es el que sin duda más feliz me hace.
El momento en que se apaga la luz antes de empezar una película.
Despertar a mis hijos por la mañana. Ese olor del sueño, ese calor que despiden, esas voces soñolientas que susurran los buenos días...
Cambiar de clase caminando hacia o desde Siberia, saludando a compañeros y alumnos y disfrutando de las maravillas que consigue Domingo con nuestro jardín.
Los piropos de mi chico (aunque sean mentiras piadosas).
Abrir un plano de una ciudad desconocida que espera a ser explorada.
Escuchar a Mozart. No es el único, pero es el que sin duda más feliz me hace.
El momento en que se apaga la luz antes de empezar una película.
Despertar a mis hijos por la mañana. Ese olor del sueño, ese calor que despiden, esas voces soñolientas que susurran los buenos días...
Cambiar de clase caminando hacia o desde Siberia, saludando a compañeros y alumnos y disfrutando de las maravillas que consigue Domingo con nuestro jardín.
Los piropos de mi chico (aunque sean mentiras piadosas).
Abrir un plano de una ciudad desconocida que espera a ser explorada.
Would you like to comment?
Join Diigo for a free account, or sign in if you are already a member.
Would you like to comment?
Join Diigo for a free account, or sign in if you are already a member.